sábado, 8 de enero de 2011

El punzon...



Me siento raro, como si no fuera el mismo, mis ojos se niegan abrirse, siento como mis manos estas inmobilizadas pero no noto las correas, algo impide ese contacto, aunque me duelen las muñecas.
Intento recordar, que fue lo ultimo que hice, una densa bruma embarga mi cerebro,recuerdo estar sumergido en una bañera, recuerdo algo metalico en mis manos y como todo de golpe de volvio rojo, despues solo hay vacio...
¿Que habia ocurrido tras ese momento e incluso anteriormente?....................................................................................
No puedo recordar, y eso me agita me pone violento, oigo que alguien se acerca, por fin abro los ojos, un enfermero introduce en una via abierta para el gota a gota, una solucion amarillenta supongo que un calmante, no quiero volver a dormirme, necesito saber que ha pasado. Estoy tendido sobre la cama sin almohada me es dificil ver el resto de mi cuerpo, pero mi vista llega a la canula, insertada en la parte media de mi brazo, cuando bajo los ojos veo que mis muñecas atadas a unas viejas correas estan totalmente cubiertas de vendajes, y es entonces cuando como si un detonante estallara en mi interior, y un luz muy potente me hiciera recordar...son recuerdos algo nebulosos, creo que debido a la medicacion que acabo de recibir.
Viene a mi memoria, el intercambio de un par de cigarrillos, por un punzon muy afilado, que otro paciente hizo llegar a mis manos, luego recuerdo haber escondido ese punzon en un lugar secreto, donde suelo esconder mis pequeños tesoros, sabia que ahi nunca limpiaban.
Asi durante meses, guarde ese mortal tesoro, hasta que ayer a la hora de mi baño, escoltado por mis guardianas de blanco lo escondi.
Luego me dejaron, solo como siempre con ese apreciado momento de soledad y retiro...
El agua tibia, cubre mi desnudo cuerpo, por un instante me siento bien relajado, pero inmediatamente recupero mi vieja conciencia, ¿que hago ahi, lejos del mundo?.
Cada dia que pasa me siento peor, envejecere entre esas paredes, frente a esas rejas, cada vez mas loco, mas perdido. Lo tengo decidido, solo lo dudado un instante, salgo del agua, debo apresurarme antes de que vuelvan a por mi, recojo el punzon oculto en mi raido albornoz, vuelvo al agua, aun sigue tibia con fuerza trazo dos profundos cortes en mis muñecas. El macabro trabajo ha terminado, me dejo ir el agua cubre todo mi cuerpo y parte de rostro, todo esta rojo, despues solo hay vacio.
Cuando mis recuerdos han pasado frente a mi como las imagenes de un viejo film, mi envotada mente se queda en blanco, por fin el calmante ha hecho su efecto.